Esto es Orgullo. España acaba de convertirse en el país más garantista con los derechos LGTBIQ+ de toda Europa según el Rainbow Map 2026 de ILGA-Europe.
El primero. Por delante de Malta, que llevaba diez años ocupando ese lugar.
Y no hablamos de una lista simbólica o de un ranking hecho en internet. El Rainbow Map es uno de los informes más importantes sobre derechos LGTBIQ+ en Europa. Analiza 49 países y 76 criterios diferentes: matrimonio igualitario, protección frente a delitos de odio, reconocimiento legal de las personas trans, derechos familiares, políticas antidiscriminación, asilo, seguridad para activistas, derechos de las personas intersexuales…
España cumple el 89% de esos indicadores. Y sí, impresiona leerlo. Sobre todo porque muchas de nosotras todavía recordamos perfectamente que crecer siendo lesbiana aquí no siempre fue sencillo. Que no hace tanto las referentes eran mínimas, las familias homoparentales parecían imposibles y besar a una chica en ciertos lugares todavía requería mirar alrededor antes.
Por eso esta noticia no va solo de leyes. Va de transformación social.
El país que cambió muchísimo en muy poco tiempo
España pasó en apenas unas décadas de perseguir y ocultar la diversidad a convertirse en referencia europea en derechos LGTBI+.
Y eso no ocurrió solo desde las instituciones.
Ocurrió porque hubo personas visibles cuando era difícil serlo. Porque hubo activistas, asociaciones, artistas, profesoras, madres lesbianas, periodistas, creadoras de contenido y parejas corrientes viviendo su vida con una mezcla de miedo y valentía.
También porque hubo espacios donde pudimos empezar a encontrarnos. Y ahí, sinceramente, MíraLES también forma parte de esa historia.
A veces pensamos que hacer un tardeo, organizar un viaje, subir un vídeo con chicas besándose en la carroza, una Gala por la Visibilidad lésbica, o publicar artículos sobre cultura lésbica es “solo ocio”. Pero no lo es.
Crear comunidad cambia vidas. Lo vemos constantemente en nuestros eventos. Mujeres que vienen solas ( y se unen a nuestro grupo de whatsapp) porque acaban de salir del armario. Otras que llegan desde ciudades pequeñas donde siguen sintiéndose observadas. Otras que viajan desde fuera de España y alucinan viendo a cientos de lesbianas bailando juntas con naturalidad absoluta.
Y eso también construye derechos.
Porque los derechos no son solo leyes en un BOE. Son poder existir sin miedo. Poder enamorarte. Tener amigas como tú. Poder llevar a tu novia a una fiesta sin sentirte “la excepción”.
Son las cosas pequeñas que terminan cambiándolo todo.
Mientras otros países retroceden…
El informe de ILGA-Europe llega además en un contexto complicado. En muchos países europeos los derechos LGTBIQ+ están retrocediendo por el avance de gobiernos ultraconservadores y discursos de odio cada vez más normalizados.
Por eso tiene tanto peso que España siga avanzando.
La propia directora adjunta de ILGA-Europe, Katrin Hugendubel, lo ha dicho claramente: mientras otros gobiernos ceden ante la presión de la extrema derecha, España ha optado por seguir ampliando derechos.
Y eso importa.
Porque las lesbianas sabemos perfectamente que nada está garantizado para siempre.
Claro que sí.
Siguen existiendo agresiones, discriminación, miedo a salir del armario en muchos trabajos y muchísimas mujeres que todavía viven su orientación sexual con culpa o aislamiento.
Pero también es importante reconocer lo conseguido.
Porque durante demasiados años nos acostumbramos a sobrevivir. Y a veces cuesta parar y pensar que, efectivamente, hemos construido uno de los mejores lugares del mundo para vivir siendo lesbianas.

