Hay algo que nos encanta: cuando por fin se ponen datos a lo que llevamos años sabiendo. Porque sí, querida, lo intuíamos… pero ahora está medido.
Un estudio reciente realizado en España sobre sexualidad entre mujeres lesbianas ha puesto números a algo bastante evidente: nos lo pasamos bien. Muy bien.
Y no es una frase bonita para empezar el artículo, es que las cifras hablan solas. Alrededor del 85% de las mujeres encuestadas afirma alcanzar el orgasmo de forma habitual en sus relaciones. No de vez en cuando, no “si se alinean los astros”. Habitualmente. Esto, si lo comparamos con otros contextos, ya dice bastante.
Pero hay más. La media de encuentros sexuales se sitúa en 4,4 al mes, una cifra que sube en las más jóvenes, donde el deseo y la frecuencia parecen ir bastante de la mano. Y aquí viene otro dato que nos interesa especialmente: más del 80% asegura hablar abiertamente con su pareja sobre lo que le gusta, lo que no, lo que le apetece probar.
Es decir, comunicación. Y eso, sorpresa, funciona.
Porque cuando se habla, cuando hay confianza, cuando no hay un guion rígido que seguir, pasan cosas. Buenas cosas.
El análisis territorial revela diferencias significativas entre comunidades autónomas.
Navarra (7,68 veces al mes), País Vasco (7,43) y Murcia (7,13) encabezan el listado, situándose muy por encima de la media nacional. Les siguen Cataluña (5,43), la Comunidad Valenciana (5,22) y Madrid (4,96), también en la franja alta.
En un nivel intermedio se encuentran Andalucía (4,69), Extremadura (4,59), Galicia (4,04), Asturias (3,74), Aragón (3,54) e Islas Baleares (3,42), con valores cercanos aunque ligeramente inferiores a la media nacional. En el extremo opuesto se sitúan Islas Canarias (2,18), La Rioja (2,53), Cantabria (3,02) y CastillaLa Mancha (3,29), que registran las frecuencias medias más bajas del estudio. En conjunto, el mapa resultante dibuja una horquilla amplia, que va desde menos de tres hasta casi ocho encuentros al mes.
El estudio también señala algo que seguramente no te pilla desprevenida: el placer entre mujeres no suele ser lineal ni centrado en un único objetivo. Hay más juego, más tiempo, más exploración. Y eso se traduce en mayor satisfacción. No es magia, es lógica.
Y luego está ese otro dato que nos ha hecho levantar una ceja con media sonrisa: más de la mitad de las mujeres lesbianas en España ya incorpora juguetes sexuales en sus relaciones. No como sustituto, sino como complemento. Como una forma más de experimentar, de sumar, de descubrir.
Y aquí es donde la cosa se pone interesante.
Porque si ya tenemos comunicación, conexión y ganas… ¿qué pasa cuando añadimos herramientas pensadas específicamente para eso?
Ahí es donde aparece LELO, marca líder de juguetes sexuales, que lleva tiempo apostando por algo que no siempre ha sido la norma: diseñar productos que entienden el placer compartido sin caer en clichés ni en ideas pensadas desde fuera.
Su propuesta más reciente, LELO Boomerang, parte de una idea bastante sencilla pero poco habitual: que el placer no vaya por turnos. Que no sea “ahora tú, ahora yo”, sino las dos a la vez. Que haya sincronía, que haya complicidad también en lo físico.
LELO Boomerang está diseñado para usarse a la vez, y es el primer vibrador con mando pensado solo para lesbianas, un vibrador doble.
Este vibrador para parejas tiene doble extremo, dos motores y la idea es bastante sencilla pero efectiva:
que el placer no vaya por turnos.
Que pase a la vez.
Que se comparta.
Que haya ese momento de “vale, esto lo estamos sintiendo las dos”. Un juguete pensado para disfrutar juntas.
Y luego ya entran los detalles (que también importan):
- diferentes intensidades (muchas, para que no haya discusión)
- varios modos de vibración
- y opción de control desde app (sí, esto da juego, no vamos a mentir)
Y claro, cuando lo piensas, tiene todo el sentido.
Porque si algo deja claro el estudio es que lo nuestro va precisamente de eso: de compartir. De mirarse, de leerse, de entender qué está pasando en el otro lado. Así que introducir algo que refuerza esa dinámica no es cambiar las reglas del juego, es ampliarlas.
Al final, no va solo de estadísticas ni de juguetes. Va de algo mucho más simple: de conocerse, de comunicarse y de tener ganas de seguir explorando.
Y en eso, querida, parece que vamos bastante bien

