La presentadora Toñi Moreno se ha sincerado como pocas veces sobre su proceso personal con la sexualidad en una entrevista reciente en el programa Ex. La vida después, conducido por Ana Milán en Cuatro.
No fue una charla ligera. Fue una conversación larga, íntima y muy concreta sobre cómo ha vivido durante años su orientación sexual, marcada por la negación, la culpa y una educación muy conservadora.
Durante la entrevista, Toñi Moreno fue directa:
“He tardado muchísimo en quererme, no quería ser lesbiana”.
Explicó que creció en un entorno profundamente religioso, con educación en un colegio de monjas, lo que condicionó completamente su forma de entender el amor y el deseo. Durante años, asumió que lo que sentía estaba mal.
De hecho, lo verbalizó sin suavizarlo:
“He sido la primera homófoba conmigo misma”.
Relaciones con hombres y negación durante años
Uno de los puntos más concretos de su relato es que, durante mucho tiempo, intentó encajar en lo que se esperaba de ella.
Contó que mantuvo relaciones con hombres porque no quería aceptar que era lesbiana, algo que asociaba al pecado y a no cumplir con el modelo de vida que le habían inculcado.
No era una cuestión de duda, sino de rechazo hacia sí misma.
También explicó que durante años vivió desde la autocensura: evitando gestos públicos, ocultando su vida y tratando de sostener una imagen que no correspondía con lo que realmente sentía.
El punto de inflexión: una pregunta en directo
Otro momento clave que recordó en el programa fue el día en que, en una entrevista en televisión con Laura Pausini, la cantante le preguntó directamente si le gustaban las mujeres.
En ese momento, en directo, respondió que sí. Según ha contado ahora, aquello supuso un antes y un después: sentía que se quitaba un peso enorme de encima y dejaba de esconderse.
Más allá de los titulares, lo que deja clara la entrevista es el peso que ha tenido su educación.
Toñi Moreno insiste en que su dificultad para aceptarse no fue casual, sino fruto de un contexto donde la homosexualidad ni siquiera se contemplaba como posibilidad. Incluso ha contado que, de joven, llegó a enamorarse de una monja, pero interpretó esos sentimientos como admiración, porque no tenía herramientas para entenderlos.
Hoy, la presentadora habla desde otro lugar.
Es madre y ha explicado que una de sus prioridades es que su hija crezca “en la verdad y la libertad”, sin tener que pasar por el mismo proceso de negación.
También reconoce la importancia de que figuras públicas hablen abiertamente de estos temas, precisamente para evitar que otras personas vivan lo mismo.

