Hay noches que te recuerdan por qué llevas tantos años haciendo lo que haces. Y la del sábado 24 de octubre fue una de ellas.
Celebramos nuestra II Gala MíraLES en la Sala Galileo Galilei de Madrid, un evento único en el mundo dedicado a reconocer a mujeres que, con su trabajo y su visibilidad, están abriendo caminos para las lesbianas.
Fue una noche emocionante, llena de risas, lágrimas, discursos reivindicativos y una sensación compartida: estábamos viviendo algo importante.
Pero si hubo algo que convirtió esta segunda edición en una gala especialmente significativa fue que los premios los entregaron los hijos e hijas de familias lesbianas.
Y eso cambió todo.
Las mujeres que abrieron caminos y los niños que hoy los recorren
Nuestra presentadora, Berta Hernández, condujo una ceremonia en la que reconocimos a once mujeres extraordinarias: María Peláe, Aria Bedmar, Carolina Iglesias, Sara Torres, Rocío Saiz, Júlia Salander, Laura del Val, Miren Jaurne (Mimi XXL), Isabel Franc, Pitu Aparicio e Ivana Andrés.
Mujeres de la música, la interpretación, la literatura, el deporte, el humor y el activismo que recibieron sus premios de manos de niños y niñas con historias familiares diversas.
También fueron protagonistas nuestros hijos. Hijos de familias lésbicas monomarentales Lucas y Nico, de 8 y 5 años, Leo, de 8, y Maya de 5. También participaron Vera de 11 y y Lya de 7, ambas de familias de dos madres. Los más pequeños fueron los gemelos Diego y Héctor, de dos añitos, que subieron acompañados de sus dos mamás. Esta familia pertenece a una de las tantas formadas en la clínica lesfriendly de Madrid, Love Fertility.
Y estuvieron Guille y Alejandro, que tienen un significado especialmente bonito para nosotras. Llegaron a MíraLES siendo pequeños, cuando sus madres colaboraban con la revista. Los vimos crecer y hoy son adultos que pueden mirar atrás, reconocer todo lo que se ha conseguido y sentirse orgullosos de haber formado parte de esta historia desde niños.
Verlos sobre aquel escenario fue también una manera de medir el paso del tiempo. No en años, sino en derechos, familias y vidas que han cambiado.
Hubo momentos que difícilmente olvidaremos. La entrada de Mateo, que entregó el último premio de la noche, emocionó especialmente al público. Mateo convive con una enfermedad rara y su presencia sobre el escenario nos permitió dar visibilidad también a las familias que afrontan estas realidades, a menudo poco conocidas y con enormes desafíos.
«Para nuestras peques, también ha sido algo inolvidable. Vera ha podido sentir de primera mano cómo nos ha atravesado la historia, lo que muchas hemos pasado y lo que nos queda por pasar, y también es muy consciente del privilegio que, independientemente de su propio desarrollo, es parte importante y fundamental de nuestro colectivo. Nuestros hijos recorrerán caminos que ni podemos soñar. Gracias por darles también este espacio merecido, y poder encontrarse en medio de mujeres tan inspiradoras y poderosas, arriba y abajo del escenario», comentó Fanny, madre de Vera.
Una celebración con memoria y conciencia política
Los discursos de nuestras premiadas tuvieron un componente profundamente político. Hablamos de visibilidad, de las luchas que nos han traído hasta aquí y de algo que no deberíamos olvidar: los derechos que hoy disfrutamos no están garantizados para siempre.
Podemos casarnos, formar familias y vivir con una libertad que otras generaciones tuvieron que conquistar para nosotras. Y precisamente porque conocemos nuestra historia, sabemos que debemos seguir defendiendo esos avances.
Hubo una emoción especial al escuchar a las premiadas y verlas recibir sus reconocimientos. Muchas asistentes nos dijeron después que no esperaban vivir algo tan conmovedor. Quizá porque no fue solamente una entrega de premios: fue un encuentro entre nuestra historia, nuestro presente y las generaciones que vienen.
Y después, ¡a celebrar!
Terminada la ceremonia, disfrutamos de un cóctel con una estación de ostras Helie traídas de Francia por La Osterina, otra de jamón (Laura Alcocer) y muchas conversaciones que continuaron lo que había empezado sobre el escenario. Después llegó la fiesta aniversario, porque la reivindicación y la celebración siempre han ido de la mano en MíraLES.
Gracias a nuestros patrocinadores, Cabify, Vecttor, ALE-HOP, Bera Bera, Bijoux Indiscrets, Love Fertility, Laura Alcocer y La Osterina, por hacer posible esta segunda edición y apostar por la visibilidad lésbica.
Llevamos muchos años trabajando para que las lesbianas tengamos referentes, espacios propios y una historia que contar. Aquella noche pudimos ver una pequeña parte de los frutos de ese trabajo.
Y quizá lo más emocionante fue comprender que nuestros hijos e hijas llegarán mucho más lejos de lo que nosotras hemos podido imaginar.
Eso fue, para mí, la II Gala MíraLES. Y puedes disfrutarla aquí:

