Algo que me sigue llamando la atención es que en los anuncios de empleo de limpieza de hogar son mayoritariamente féminas las que se ofertan. Como si a un varón se le fuese a caer una mano al coger una escoba. Y no lo digo por ellos, pues hay cada vez más chicos que se dedican a limpiar en su casa y realizan las tareas como cualquier mujer, pero muchas veces a nosotras nos cuesta quitarnos esa etiqueta de “amas de casa”, supongo que será de tenerla tan arraigada con el paso de los años. De esa igualdad y de otras muchas cosas nos habla Enjambre, un libro escrito únicamente por mujeres. Y tal vez algún hombre debería echarle un vistazo. Y es que en él se cuentan historias cotidianas, vivencias de ayer y de hoy, multitud de momentos que podrían sucedernos a cualquier mujer.
Es un libro cercano, sencillo, divertido, ameno. Entre viñetas y textos ágiles nos adentramos en el mundo de mujeres de la calle, que luchan cada día por buscarse un hueco entre una sociedad de hombres. El estilo transgresor y atractivo te envuelve.
La verdad es que la portada en sí ya resulta bastante llamativa, con colores suaves y cálidos representan a una chica que podría dedicarse a la apicultura según su atuendo. Y es que a veces nuestra vida puede ser muy similar a la de las abejas: estos insectos están en constante labor por sobrevivir, por recolectar y cuidar sus colmenas. Como muchas de nosotras.
En este libro podemos gozar de historietas en que nos vemos reflejadas como un personaje más, curiosas maneras de ilusionarse por conocer a alguien nuevo como encontrarse un anuncio en un semáforo y responder con un post-it. Ser un bicho raro por no hablar el mismo idioma que los hombres, poder acercarnos más a una conversación de chicas en un baño. Todo esto perfectamente contextualizado con dibujos entretenidos que ayudan a situar al lector.
Muchas veces nos da pereza iniciar una lectura nueva por falta de tiempo, porque puede parecer interminable una novela con mil descripciones, tramas insustanciales o infinidad de personajes. Pero Enjambre no es eso. En una tarde puedes navegar por sus páginas y perderte entre cada recoveco entre risas y algún que otro pellizco por lo identificada que te sientes.
Por eso os animo a invertir un poco de vuestro tiempo en descubrir a todas las participantes. Merece la pena.
Verónica Font
Si es que la primera vez que salió un chico anunciando un champú para bebés con el bebito en brazos fue una revolución.. de hecho, ¡¡¡no ha habido otro!!! El estereotipo de la publicidad es el que más nos cuesta superar…
Qué ganas de leerlo!
Lectura para el puente 🙂