La portera del Atlético de Madrid, Lola Gallardo, ha anunciado que será mamá junto a su pareja, Cristina Vicente. La noticia llegó a través de un vídeo compartido en redes sociales donde aparecen una ecografía, imágenes de la pareja y uno de esos mensajes sencillos que lo dicen todo sin necesidad de grandes discursos.
Y sí, es una noticia preciosa. Pero también es mucho más que eso.
Porque cada vez son más las futbolistas lesbianas y bisexuales que hablan abiertamente de sus relaciones, de sus familias y de sus planes de maternidad. Algo que hace apenas unos años era prácticamente invisible en el deporte profesional.
El fútbol femenino está viviendo algo parecido a un pequeño baby boom lésbico.
Y no solo en España.
Hace apenas unos meses, la chilena Christiane “Tiane” Endler, una de las mejores porteras del mundo y jugadora del Olympique de Lyon, se convirtió en madre junto a su esposa, Sofía Orozco. La pareja llevaba años intentando tener hijos y la propia Endler había hablado públicamente del proceso y de las dificultades para compatibilizar maternidad y deporte de élite.
En Estados Unidos, el fútbol femenino lleva años siendo uno de los espacios deportivos con mayor visibilidad lésbica del mundo. Megan Rapinoe y Sue Bird se convirtieron en una de las parejas más famosas del deporte internacional por más de diez años. Y recientemente Sam Kerr y Kristie Mewis anunciaron también que serán madres, una noticia celebradísima entre la afición. Antes que ellas, Ali Krieger y Ashlyn Harris ayudaron a normalizar durante años la imagen de una familia lesbiana dentro del fútbol profesional, adoptando a dos niños.
Y en España el cambio cultural ha sido enorme.
Hoy vemos con naturalidad a futbolistas compartiendo públicamente sus relaciones, sus bodas, sus hijas e hijos y sus vidas fuera del campo. Algo que hace apenas una década parecía imposible.
Uno de los casos más importantes es el de Irene Paredes. La capitana del FC Barcelona y de la selección española se convirtió en madre en 2021 junto a su pareja, Lucía Ybarra, exjugadora de hockey hierba. Y recientemente ha sido madre por segunda vez.
Paredes ha hablado además varias veces sobre lo difícil que sigue siendo conciliar maternidad y deporte de élite, especialmente en el fútbol femenino, donde todavía faltan muchas estructuras de apoyo para las jugadoras que quieren formar una familia. “La maternidad siempre será parte de mi vida, el fútbol es solo una etapa”, declaró recientemente.
Y quizá ahí está una de las cosas más interesantes de todo esto.
Que ya no hablamos solo de futbolistas visibles.
Hablamos de futbolistas que muestran proyectos de vida completos.
Parejas.
Bodas.
Procesos de fertilidad.
Hijas e hijos.
Familias.
Y eso tiene un impacto enorme.
Porque durante muchísimos años las deportistas lesbianas aprendieron a esconder partes enteras de su vida para proteger su carrera. Algunas nunca hablaron públicamente de quiénes eran. Otras tuvieron que soportar rumores, silencios y preguntas incómodas.
Ahora las cosas empiezan a verse distintas.
La niña que hoy juega al fútbol ya no solo ve títulos y Balones de Oro.
También ve vidas posibles.
Ve a Tiane Endler entrando al estadio con su hija.
Ve a Irene Paredes hablando de maternidad sin esconderse.
Ve a Lola Gallardo anunciando que va a formar una familia.
Y aunque parezca algo pequeño, cambia muchísimo. Porque el fútbol femenino ya no solo está transformando el deporte. También está ampliando la manera en que imaginamos el amor, la familia y la visibilidad.

