Después de casi una década juntas, la escritora Elvira Sastre y Miranda Maltagliati se han casado. Y lo han hecho en un momento especialmente bonito de sus vidas: están esperando a su primer hijo, que nacerá a finales de año. Pero detrás de esta boda hay algo más que una historia de amor. También hay una reivindicación que conocemos muy bien las madres lesbianas: el derecho a que nuestras familias sean reconocidas y protegidas.
La poeta segoviana y su pareja contrajeron matrimonio civil el pasado 23 de octubre, en una ceremonia íntima de la que compartieron varias fotografías en sus redes sociales. Sus hermanas, Ire Sastre y Martina Maltagliati, fueron las testigos.
Y Elvira, que lleva media vida escribiendo sobre el amor, decidió explicar por qué había dado este paso con unas palabras que merecen ser leídas con atención.
«Me casé por amor a Miranda, por amor a nuestro hijo y por amor a mis derechos como madre no gestante, que no quiero que futuros gobiernos me arrebaten. Obviar esto último, y el miedo que tantas mujeres lesbianas sentimos de tener que volver a pasar por procesos como vernos obligadas a adoptar a nuestros propios hijos al nacer (o condicionadas al matrimonio para vernos reconocidas legalmente como madres), sería como obviar los pájaros que nos trajeron aquí, cada una de las veces que nos sumergimos en el mar o las incontables ocasiones en las que nos acariciamos la mano encima de la mesa.
El amor entre mujeres, el nuestro, el vuestro, es así, tan lleno de todo, lo más sencillo y hermoso de mi vida. Cuando el día termina, siempre nos decimos: «Menos mal que estamos juntas». Ahora que todo aprieta tanto, beso el anillo de su mano y apago la luz. Todo lo que importa está aquí dentro.
Te amo, mujer de mi vida, estabas y estás preciosa y estoy deseando ser madre contigo.».
Una historia de amor de casi diez años
Elvira y Miranda llevan juntas desde aproximadamente 2017. Y durante todo este tiempo han construido una vida que también está profundamente ligada al trabajo de la escritora.
Miranda Maltagliati trabajaba en publicidad antes de comenzar a ayudar a Elvira con su carrera. Con el tiempo se convirtió en su representante, acompañándola en sus giras y proyectos literarios.
En 2025 dieron un paso más al fundar, junto a María Gutiérrez y Paola Soto, la editorial independiente Manos de Pan.
Pero su historia compartida también se ha ido contando en pequeños detalles.
En una entrevista concedida a El País Semanal en 2022, Elvira hablaba de Miranda como una mujer que la cuidaba muchísimo. Y cuando le preguntaron si se imaginaba siendo madre, reconoció que tener hijos era uno de los sueños de su pareja. A ella también le apetecía, pero todavía no se sentía preparada.
Cuatro años después, aquel deseo se ha convertido en un proyecto compartido.
En septiembre anunciaron que Miranda estaba embarazada con una publicación que decía: «A finales de año aumentamos la familia y esta vez no es un perrito».
Y ahora llega la boda.
Casarse por amor, pero también por derechos
Hay algo especialmente significativo en que Elvira haya querido explicar públicamente los motivos jurídicos de su matrimonio.
Durante años, muchas parejas de mujeres en España tuvieron que casarse para que ambas pudieran ser reconocidas legalmente como madres desde el nacimiento de sus hijos. Las que no estaban casadas se enfrentaban a situaciones tan absurdas como tener que iniciar un procedimiento de adopción para reconocer jurídicamente a un hijo que habían decidido tener y criar juntas.
La Ley 4/2023 cambió esta situación y permitió el reconocimiento de la madre no gestante sin necesidad de matrimonio, siempre que se cumplan los requisitos legales correspondientes.
Pero Elvira no habla únicamente de la legislación actual. Habla del miedo a que esos derechos puedan retroceder.
«Obviar esto último, y el miedo que tantas mujeres lesbianas sentimos de tener que volver a pasar por procesos como vernos obligadas a adoptar a nuestros propios hijos al nacer […]», escribió al explicar su decisión.
Y ahí está el componente político de esta boda.
Porque para muchas parejas heterosexuales casarse puede ser simplemente una elección sentimental. Para las parejas lesbianas, el matrimonio ha tenido también una dimensión de reconocimiento y protección familiar que no podemos olvidar.
«Menos mal que estamos juntas»
Elvira ha acompañado el anuncio con una declaración de amor que tiene mucho de su manera de escribir: íntima, sencilla y profundamente cotidiana.
Habla de los gestos compartidos, de acariciarse la mano encima de la mesa, de besarse y de la tranquilidad de regresar a casa sabiendo que la otra está ahí.
«Cuando el día termina, siempre nos decimos: “Menos mal que estamos juntas”».
Y quizá sea esa la frase que mejor resume una relación que lleva casi diez años construyéndose.
La escritora también ha tenido que responder a comentarios homófobos y mensajes ofensivos recibidos tras hacer pública su boda, una muestra de que la visibilidad sigue teniendo un coste incluso para quienes cuentan con reconocimiento público.
Pero nada de eso parece haber restado felicidad a este momento.
Elvira y Miranda están casadas. Dentro de poco serán madres. Y han querido compartir su alegría sin dejar de recordar que los derechos que hoy disfrutamos son conquistas que debemos seguir defendiendo.
Porque a veces una boda es una celebración del amor. Y otras veces es también una manera de decir que nuestra familia existe, que merece todos los derechos y que no estamos dispuestas a perderlos.
Enhorabuena a las dos. Y bienvenida esa nueva vida que está por llegar.

