2 niñas de 14 años sufren una agresión lesbófoba al grito de “bolleras” y “viva Franco”

Ministerio de Igualdad – Orgullosamente Libres

Tienen 14 años y solo estaban disfrutando del verano y las fiestas de Benialí, una pequeña localidad de la Vall de Gallinera (Alicante). Pero tres homófobos de entre 16 y 17 años decidieron arruinar con su odio la diversión de las chicas y su grupo de amigas.

Según cuentan las víctimas, las persiguieron al grito de “bolleras” y “viva Franco”.

Me pegaron un puñetazo, me caí al suelo y sangre en la rodilla“.

Hay algo especialmente doloroso en esta historia.

No solo por la violencia. Sino que también por la edad.

Porque cuando hablamos de agresiones LGTBIfóbicas muchas veces imaginamos a personas adultas. Sin embargo, las víctimas de esta historia son dos niñas de apenas 14 años. Dos chicas que todavía deberían estar preocupadas por los exámenes de septiembre, por las amigas o por cómo aprovechar los últimos días de vacaciones.

No por si volverán a sentirse seguras al caminar por su pueblo.

Un ataque que ya investiga la Guardia Civil

Los hechos ocurrieron durante las fiestas de Benialí. Según la denuncia, las dos menores fueron increpadas por un grupo de jóvenes que comenzó a insultarlas con expresiones lesbófobas antes de que la situación acabara derivando en una agresión física. La investigación sigue abierta y la Guardia Civil trata de esclarecer exactamente lo sucedido e identificar a todos los implicados.

Como ocurre en cualquier investigación de este tipo, será la justicia quien determine las responsabilidades penales.

Pero hay algo que ya conocemos. Los insultos. Y los insultos importan. Porque nadie grita “bollera” antes de pegar a alguien por casualidad.

Las víctimas tienen 14 años. Sí. Duele. Y también preocupa que los agresores sean adolescentes de entre 16 y 17 años. ¿De dónde aprende un chico que llamar “bollera” a otra chica es un insulto? ¿Quién le enseña que la orientación sexual puede utilizarse para humillar? ¿En qué momento un grito como “¡Viva Franco!” vuelve a convertirse en una forma de intimidar?

Nadie nace odiando.

El odio se aprende.

Y, por desgracia, también se normaliza.

Las agresiones empiezan mucho antes del primer golpe

Cuando hablamos de lesbofobia solemos pensar en ataques físicos.

Pero la violencia empieza mucho antes.

Empieza cuando dos chicas dudan si darse la mano en público.

Cuando un beso parece demasiado arriesgado.

Cuando alguien convierte la palabra “bollera” en un insulto.

Y cuando dos adolescentes descubren demasiado pronto que amar a otra chica puede convertirlas en un objetivo.

Por eso esta historia duele tanto.

Porque habla de unas niñas concretas, sí.

Pero también de todas las que, antes o después, han aprendido a esconder una mirada, un gesto o una mano entrelazada por miedo a la reacción de los demás.

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