Rosalía le dedica en directo una canción a su pareja, Loli Bahía, y nos recuerda por qué la invisibilidad lésbica sigue existiendo

Hay algo tristemente fascinante en cómo funcionan los titulares cuando las protagonistas son dos mujeres. Te pongo un ejemplo. Si un cantante famoso pasea cogido de la mano de un actor, viaja con él, lo mira como si el resto del planeta hubiera desaparecido y le dedica una canción delante de 20.000 personas, nadie escribe que son “grandes amigos”.

Son pareja. Punto. Y no habría ninguna duda.

Pero cuando las protagonistas son Rosalía y Loli Bahía, todavía aparecen artículos hablando de amistad, de complicidad o de una relación “que no ha sido confirmada”. Así funciona, queridas mías, la invisibilidad lésbica.

Por eso resultó tan bonito el momento que vivimos esta semana en Nueva York. Porque Rosalía hizo lo que tantas veces han hecho artistas heterosexuales o gays sin que nadie les pidiera explicaciones: dedicar una canción a la persona que quiere.

Durante su concierto en el Madison Square Garden, uno de los recintos más emblemáticos del mundo, la cantante catalana se tomó un momento para dirigirse directamente a Loli Bahía antes de interpretar “La yugular”. “Esta noche, especialmente para ti, Loli”, dijo desde el escenario, provocando una oleada de reacciones en redes sociales.

Y es que la modelo brasileña lleva meses formando parte de la vida pública de Rosalía.

Las fotografías de ambas juntas comenzaron a multiplicarse hace ya tiempo. Las hemos visto paseando por distintas ciudades, entrando y saliendo de restaurantes, compartiendo viajes y caminando de la mano con una naturalidad que pocas veces vemos en parejas famosas. En algunas imágenes publicadas por medios internacionales incluso aparecen besándose, dejando poco espacio para las interpretaciones alternativas que algunos siguen empeñados en buscar.

Sin embargo, la maquinaria de la invisibilidad lésbica es resistente.

Porque cuando una pareja heterosexual famosa aparece cogida de la mano durante dos semanas, ya se publican especiales analizando el futuro de la relación. Cuando son dos mujeres, parece que todavía hace falta una rueda de prensa, un certificado notarial y quizá una comparecencia ante Naciones Unidas para que algunas personas acepten lo que tienen delante de los ojos.

Lo curioso es que Rosalía nunca ha ocultado especialmente que las mujeres forman parte de su universo afectivo. Además de sus relaciones con hombres, tuvo un romance con la actriz de Euphoria Hunter Schafer, a quien por cierto dedicó la canción “Tuya”.

La realidad es que la sexualidad de Rosalía siempre ha sido observada desde una óptica profundamente heterocentrada. Como si la posibilidad de que una mujer ame a otra siguiera siendo una hipótesis exótica que requiere pruebas extraordinarias.

Por eso la historia con Loli Bahía resulta tan significativa. Porque no estamos hablando de una foto robada ni de una especulación nacida en internet. Estamos hablando de meses de apariciones públicas, de gestos de cariño constantes, de una presencia mutua cada vez más evidente y ahora también de una dedicatoria desde uno de los escenarios más importantes del planeta.

Y hay algo especialmente bonito en que todo esto esté ocurriendo sin grandes declaraciones ni estrategias de marketing. No hay exclusivas. No hay campañas. No hay entrevistas anunciando nada. Solo dos mujeres viviendo su relación con normalidad.

Que, pensándolo bien, es exactamente lo que tantas lesbianas hemos reclamado durante años.

La posibilidad de existir sin tener que dar explicaciones.

La posibilidad de amar sin convertirnos automáticamente en un debate.

La posibilidad de que una cantante pueda dedicar una canción a su novia y que la noticia sea precisamente esa: que le ha dedicado una canción a su novia.

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