La Navidad (y sus películas y series) es ese momento del año en el que todo parece diseñado para recordarte que estás soltera, confundida o emocionalmente disponible para tomar malas decisiones. En ese terreno resbaladizo aterriza Una novia por Navidad, la nueva serie vertical de Flooxer (Atresmedia), que apuesta por capítulos breves, consumo rápido y un romance lésbico servido en pequeñas dosis, como el turrón: aparentemente inofensivo, pero capaz de llevarte a un atracón… o maratón.
La historia es sencilla, que no simple. Sofía vuelve a casa por Navidad tras una ruptura con su novio y se encuentra con lo de siempre: familia, expectativas y cierta incomodidad emocional que nadie sabe muy bien cómo manejar. Entonces aparece Marina. Conexión inmediata, miradas que duran medio segundo más de lo socialmente aceptable… y el giro inevitable: Marina es la novia de su hermano. Nada nuevo bajo el árbol, pero contado con ritmo, ironía y ese tono de comedia romántica que no se toma demasiado en serio, algo que siempre se agradece.
Una novia por Navidad se presenta como la primera serie vertical original de Atresmedia, con episodios de apenas uno o dos minutos, pensados para ver en el móvil, quizá mientras finges interés en una conversación familiar. El formato, importado de otras latitudes donde el microdrama triunfa, funciona aquí como un experimento curioso: narración ágil, montaje rápido y una voz en off que acompaña a la protagonista con cierto aire de comedia romántica clásica pasada por el filtro de TikTok.
La serie está protagonizada por Marina Baeza y Carla Flila, a quien muchas conocerán no solo por su trabajo como creadora de contenido, sino también por su relación con Nagore Robles. Su presencia ha despertado interés añadido, aunque Una novia por Navidad no depende de ese factor para sostenerse: lo hace desde un lugar ligero, consciente de sí mismo y sin grandes pretensiones, algo que también es una forma de libertad.
Que hoy tengamos una serie navideña con una historia entre mujeres —aunque sea breve, aunque sea en vertical— no es menor. En MíraLES ya lo hemos dicho otras veces, celebrando ficciones en vertical como Contando los días: no se trata de que todas las historias sean épicas, sino de que existan. De que el deseo, la duda y el enamoramiento entre mujeres formen parte del paisaje narrativo, incluso en un formato pensado para scrollear.
Una novia por Navidad no viene a cambiar la historia de la televisión, pero sí a ocupar un espacio que durante años estuvo vacío. Y, sinceramente, en estas fechas, eso ya es bastante.

