Tres destinos, tres energías, un mismo SÍ: viajar juntas, viajar libres

Hay viajes que hacemos por descanso. Y otros que hacemos por necesidad vital. Viajes que nos devuelven las ganas, la curiosidad, el deseo. Para muchas mujeres lesbianas, viajar también es una forma de buscar espacios donde el amor y la identidad se vivan sin tensión.

Por eso elegir bien el destino importa. No solo por lo bonito del paisaje, sino por la cultura, la apertura, la posibilidad de encontrarte con otras como tú. Lufthansa nos propone 3 ideas. 

Nueva York: donde todo cabe (y tú también)

Preciosas vistas de Nueva York

Nueva York es una ciudad profundamente lesbiana, aunque no siempre se la nombre así. Lo es en sus movimientos feministas, en su historia activista, en sus espacios culturales y en su forma de entender la diversidad como algo cotidiano.

Es una ciudad para caminarla sin prisa, aunque todo vaya rápido. Pasear por barrios como Greenwich Village o Brooklyn Heights es hacerlo por la historia viva de la ciudad: calles con personalidad, librerías independientes, cafés donde sentarte a observar la vida pasar y esquinas que han sido testigo de luchas, amores y revoluciones culturales. Aquí cada paseo tiene algo que contar.

Los imprescindibles nunca fallan, pero siempre se reinventan. Central Park cambia de ánimo según la estación, el MoMA y el MET te hacen perder la noción del tiempo y barrios como SoHo o Harlem combinan historia, arte y una energía creativa constante. Incluso los lugares más conocidos tienen capas nuevas si los miras con curiosidad.

Y luego está esa Nueva York menos obvia: galerías pequeñas, teatros alternativos, azoteas con vistas infinitas y exposiciones efímeras que aparecen y desaparecen sin previo aviso. Es una ciudad que premia a quien se deja llevar. Siempre hay algo más que ver… incluso cuando creías que ya lo habías visto todo.

Tokyo: descubrir sin ruido

Perderse por las calles de Tokyo es encontrarse con una misma
Perderse por las calles de Tokyo es encontrarse con una misma

Viajar a Tokyo es aceptar que no todo se muestra de la misma manera. La cultura queer japonesa se mueve en códigos distintos, más sutiles, más íntimos. Y ahí reside parte de su belleza.

Tokyo es un mosaico de mundos distintos que conviven en perfecta armonía. Puedes empezar el día en Asakusa, entre templos y tradición, y acabarlo en Shibuya rodeada de pantallas gigantes, moda imposible y una energía futurista que hipnotiza. Lo fascinante es cómo el cambio de barrio es casi un viaje en sí mismo.

La ciudad invita a perderse: callejear por Shimokitazawa entre tiendas vintage, descubrir rincones tranquilos en Yanaka o pasear por parques como Ueno, donde el ritmo se ralentiza. Tokyo no se impone, se descubre poco a poco, y eso la hace aún más magnética.

Hay algo casi cinematográfico en observar la vida cotidiana japonesa: los rituales, el respeto por el espacio compartido, la belleza de lo sencillo. Miradores como el Tokyo Metropolitan Government Building o torres icónicas permiten ver la ciudad desde arriba y entender su inmensidad… y su equilibrio.

Costa Rica: libertad en estado natural

Costa Rica es la vida en su estado más salvaje y apasionante
Costa Rica es la vida en su estado más salvaje y apasionante

Costa Rica invita a vivir con menos filtros. La comunidad LGTB encuentra aquí un espacio amable, especialmente en proyectos turísticos responsables y entornos naturales donde la diversidad se integra con naturalidad.

Costa Rica es naturaleza en mayúsculas. Selvas tropicales, playas salvajes, volcanes activos y parques nacionales que parecen sacados de otro planeta. Visitar lugares como el Parque Nacional Manuel Antonio, el volcán Arenal o Monteverde es una experiencia que te conecta de inmediato con la fuerza de la tierra y con un ritmo de vida más pausado.

Las playas son otro de sus grandes tesoros. Desde la costa del Pacífico hasta el Caribe, cada zona tiene su propia energía: surf al amanecer, caminatas junto al mar, atardeceres interminables. Aquí el tiempo se mide de otra forma, y eso se nota en cómo te mueves y en cómo respiras.

Más allá del paisaje, Costa Rica también ofrece ciudades coloniales, pueblos costeros y una cultura basada en el respeto por el entorno y el bienestar. Es un destino ideal para combinar aventura y descanso, para viajar acompañada o sola, y para recordar que decir sí a la naturaleza es también decir sí a una vida más consciente.

¿Te vienes de viaje? Lufthansa te lleva. 



Comparte este artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio