Del Ultimatum queer love al altar. Haley y Pilar, la historia de amor que sobrevivió al experimento televisivo

Si viste The Ultimatum: Queer Love, probablemente ya sabías que algunas parejas darían que hablar. Pero pocas historias tienen final tan inesperado y dulce como la de Haley Drexler y Pilar Dizon: una relación que nació en la universidad, cuando creían que eran hetero, sobrevivió a los vaivenes del reality y terminó en un emocionante “sí, quiero”.

Haley y Pilar no se conocieron por un algoritmo de citas ni en un bar trendy de Los Ángeles, sino en la Universidad de California, Davis, cuando eran líderes de orientación estudiantil después de su primer año de carrera. A pesar de haber tenido clases juntos y asistir a las mismas fiestas, fue ese verano en el que quedaron “sin querer queriendo” el que selló lo suyo: muchas horas juntas, complicidad y —sí, lo has leído bien— un mensaje de Haley diciendo que si Pilar fuera un chico, ya la habría casado.

Desde esos comienzos, que podrían ser perfectamente parte de cualquier comedia romántica, eran “rivales” en sus hermandades universitarias y se hicieron amigas inseparables, escuchando como sus compañeros preguntaban siempre: “¿pero no sois novias? Es que pareciera que sí”.

Tantas preguntas y tantas emociones confusas hasta que vieron la luz: estaban enamoradas. Desde ese momento han pasado más de diez años.

Para quienes no vieron el programa de Netflix (las demás lo vimos con palomitas y exceso de dramatismo), el formato fue sencillo pero intenso: parejas en una encrucijada tienen que decidir si casarse o separarse, y para eso se separan… y luego exploran “matrimonios de prueba” con otras chicas del grupo con las que tienen química. Ya os podéis imaginar los enredos, celos y discusiones que se generan. Era tal la toxicidad que tu historia más tóxica parece un cuento de hadas.

En el caso de Haley y Pilar, la tensión fue real: Pilar estaba indecisa, Haley quería casarse. Después de altibajos, propuestas cruzadas (sí, Pilar fue quien propuso matrimonio), lágrimas compartidas con familiares y mucho análisis de dinámicas emocionales, la pareja decidió comprometerse al final de la temporada.

La pareja decidió no casarse en el reality, sino que hacerlo a su manera. Una ceremonia lejos de focos, centrada en ella, en su propia historia, íntima y acogedoa, en el City Hall de San Francisco, rodeadas de amigos y familiares. ¡No te pierdas las fotos!

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