Gisèle Freund: El rostro al desnudo
Francesa de origen alemán, pionera del fotoperiodismo, ojo psicoanalítico de las escritoras y escritores del París del siglo pasado. El objetivo de su cámara se convirtió muy pronto en una […]
Francesa de origen alemán, pionera del fotoperiodismo, ojo psicoanalítico de las escritoras y escritores del París del siglo pasado. El objetivo de su cámara se convirtió muy pronto en una […]
Yo sé que nadie, ninguna persona en este mundo, puede saber qué cosa es nuestra vida sino (excepto) nosotros mismos. La bella vida nuestra es tan imperceptible, tan delicada, por
Este mes, por petición expresa de C.C., una de nuestras lectoras, rescataremos de la historia a la escultora americana Thelma Ellen Wood: una mujer lesbiana, sexual y seductora, inteligente y
A Mayte Mederos y a Isabel Franc, con todo mi cariño Lorde fue siempre “la otra” o “la rara” incluso en aquellos círculos a los que, por su condición
Poeta y novelista inglesa, Vita Sackville-West pasó a la historia por sus relaciones lésbicas con grandes novelistas como Virginia Woolf; por su férreo matrimonio abierto con Harold Nicolson, también homosexual,
Marguerite, Peter, John… No, no piensen que me he vuelto loca y que he comenzado a recitar nombres propios al azar. Hablo de una misma persona, de una mujer lesbiana
Es fácil enamorarse de una mujer tan compleja y sencilla a la vez, colmada de una sensibilidad artística que le bombeaba la sangre y la mantenía viva. Es casi natural
Son mujeres, musulmanas y, además, lesbianas. Nacieron en un país machista, en una cultura radicalmente patriarcal y en una sociedad homófoba por excelencia. Sin embargo, ellas pusieron su vida en
Intelectualmente, ha sido considerada la mujer más interesante de su tiempo. Defensora de los más desfavorecidos, su historia fue una apuesta por la vida. Las mujeres, los presos, los refugiados
Fueron esposas, amantes, confidentes, socias. Por mucho que hablemos de ellas por separado, se las reconocerá siempre como dos partes complementarias de un mismo todo. Hasta tal punto que Gertrude