Se trata de la diócesis de la Iglesia Episcopal de Michigan. A su cabeza acaba de ser consagrada Bonnie A. Perry, ordenada como obispa en la Catedral de San Pablo de Dearborn, Detroit. La reverenda agradeció públicamente su elección y quiso decirle al mundo que era consciente de lo que significaba este título, como referente y como responsabilidad. Quiso referirse a Jesucristo como una persona que jamás rechazó, sino todo lo contrario, la diversidad. “Si miras las escrituras, Jesús no dijo absolutamente nada sobre los homosexuales (…) Una y otra vez vemos que está rodeado de gente que fue percibida por otros como marginados, como extraños o menos que dignos“.
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Hace solo 30 años que las mujeres pueden ser ordenadas obispas en esta iglesia. Fue Barbara Harris, ordenada en 1989 en Massachusetts, la que inauguró este hito igualitario que todavía está a años luz de llegar a la Iglesia generalista.
Bonnie no es la primera reverenda lesbiana de la Iglesia Episcopal. Mary Glasspool fue la primera, visiblemente lesbiana, mujer ordenada, en Los Ángeles, allá por 2010.Gene Robinson por su parte se convirtió en su primer obispo abiertamente gay en 2004.
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