Puede que los deportes de invierno no sean el primer plan que nos venga a la mente cuando pensamos en historias lesbianas épicas… pero espera a conocer a Kim y Nicole.
Resulta que en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, que se disputan en Milán-Cortina, hay algo muy especial en el hielo y la nieve: una pareja casada que compite cabeza a cabeza. Y nos encanta.
Kim Meylemans, de Bélgica, y Nicole Silveira, de Brasil, no son solo atletas de élite del skeleton (esa disciplina en la que vas boca abajo por un trineo a toda velocidad por una pista helada). Son esposas desde agosto de 2025.
Imagina lo siguiente: tú vienes de una familia de deportistas, sabes lo que es competir, pero compartir pista con tu persona amada… ¡y además representando a países diferentes! Esa es su historia.
Kim no es una cualquiera en su deporte: ha tenido temporadas impresionantes en la World Cup, se ha coronado campeona europea y llega a estos Juegos con la confianza de quien sabe que tiene a su persona al lado empujando, animando y… respirando lo mismo que ella antes de lanzarse cuesta abajo.
Mientras tanto, Nicole ha escrito su propia historia como una de las mejores atletas de skeleton de Brasil, marcando récords personales y resultados históricos para su país en temporadas anteriores.
De “sí, quiero”… a sí, compito contigo
La pareja se conoció en competencias internacionales, se enamoró en medio de pistas heladas, viajes alrededor del mundo y entrenamientos agotadores, y finalmente decidió casarse antes de los Juegos.
Pero más allá de la biografía romántica, lo que nos toca el corazón es lo que ellas mismas han dicho: compartir un evento como los Juegos Olímpicos con tu pareja es una sensación muy especial. No como un extra cute para las redes, sino como apoyo real. En un deporte de alta presión, donde cada milésima cuenta, tener a tu persona a tu lado —aunque compitan entre sí— es una fuente enorme de calma y fortaleza.
Puede sonar extraño: competir entre tú y tu esposa, pero esta historia tiene algo que la hace todavía más poderosa que una simple anécdota deportiva. Porque no se trata solo de rendimiento: habla de ser visibles como pareja LGTB+ en un escenario global donde todavía hace falta vernos con naturalidad, respeto y poder.
Y es que competir al máximo nivel es difícil. Competir con alguien que amas dentro del mismo circuito… todavía más. Pero Kim y Nicole han encontrado la manera de apoyarse, de motivarse y de recordar que detrás de cada competencia hay una historia de amor verdadera y fuerte. Ese tipo de amor que nos da ganas de gritar desde el sofá mientras vemos la tele con vino en mano.
Y no están solas
Además de ellas, otros duos lésbicos están haciendo historia en estos Juegos. Por ejemplo, Anna Kjellbin y Ronja Savolainen, dos estrellas del hockey sobre hielo, también compiten en equipos rivales en sus selecciones, mientras mantienen una relación amorosa fuera de la pista. Sí lo sabemos, merecen otro artículo.
Es una temporada olímpica donde el amor no se esconde, no se silencia y no se disfraza de neutralidad. Está ahí, en las declaraciones, en los posts de Instagram, en los abrazos antes de cada carrera, y en las familias que se emocionan al ver que sí se puede ser lesbiana y estar en la élite del deporte.

